Cuando me puse en manos de Carmen, no tenía un concepto claro de lo que me interesaba ni a mí ni al modelo de negocio que le estaba planteando. En un abrir y cerrar de ojos, ya había captado mi idea. La elección de materiales fue sencilla, rápida y teniendo en cuenta el presupuesto marcado. Al cabo del tiempo mis clientes reconocen el trabajo bien hecho y cómo quedó el local por dentro es uno de los motivos por los que los clientes siguen viniendo. Si necesitas un arquitecto de interiores, acertarás seguro.
RUBÉN HERNÁNDEZ